“Los calvos deben usar sombrero por esa su fea sensación de desnudez que es indecente” A.K.
a Tonino, con su cortesía despercudida entre la cuarentena y la cincuentena que dominaba la alquimia pues transformaba sus palabras en dinero y risas, payaso del circo Navarro que inició siendo una chinaca al aire libre forrado de hojas de plátano y ponchos momostecos prestando sillas en el vecindario en 1883, -del mexicano Nacho Navarro-, cuando la única diversión era ir a la iglesia a ver patojas, a oir a las ratas de iglesia repetir oraciones por inercia, a pelar vecinas y luego el sacristán tenía que barrer todos los pellejos que dejaban las devotas y las descalzas, así como a ver las mismas viejas trasnochadoras haciéndose las puritanas, en un pueblo sin ansias y especulaciones porque el poder no le dió lo que a otros la cama y, el pueblo abraza al Sanador excavando en las cavernas de sus mentes. La niebla de color lechoso en el vacío le hacía cambiar de humor, siendo compañero de Pirrimplín y Manjarrete pegados a él como niguas cerreras, chapuceaba un lenguaje barbárico sazonado con palabrotas bien puestas porque como decia MAAsturias “un putazo bien puesto siempre cae bien” y no llevaba las medallas en el cuello sino en las bolas en un mundo donde se muere joven porque nadie nace enseñado. Entraba en escena desde los lugares menos pensados cuando era anunciado como la mismísima licda.ps. La Salida del Payaso (doña Ofelia Déleon), diciendo: !Señooooraaaaas yyyyy Señooooras! El día de la Dependencia, el niño Jeremías Pirir se metió bajo la carpa y lo encontró Tonino y regresó corriendo a su casa y gritando: “!MAMÁ ME HABLÓ EL PAYASO!”Y qué te dijo mijo. “!SALÍ DE AQUÍ PATOJO HIJUELAGRANPUTA!”
“Según Petronio y el Rey Salomón un coñito fresco es para devolver la juventud a un veterano”
Cuando se trata de ensuciar no se valen las guayabas verdes si el amor es tan importante como la comida aunque no alimente y, los pistudos buscan otra clase de payasos de polvo blanco para entretener su ocio, doctos de su propia inmundicia como gandul capado en su imagen patética de desolación y derrota. Después de hacer llorar de la risa al público echando los carajos necesarios, lo hacía llorar de remordimientos de tristeza declamando su poema “A mi madre.” Orillando las horas de su ocaso su cuentavida acabó en el fondo del barranco del Gallito donde habitaba como tenamaste, pues un día cuando amaneció y despertó se dió cuenta que estaba muerto atravesado con todo y colchón con una cercha de alambre con punta afilada en torno y, como siempre la autoridades nunca supieron nada mentándose la madre en su mismo idioma dado “que más vale un por si acaso que un quién lo hubiera dicho”, aunque las noticias se respiran en el aire en la vida sin ruido en Popoyá en las fuentes de pecado, cuando los fantasmas antiguos y nuevos ya no creen en las autoridades popularmente autoelectas, porque las derechas son sólo de la cintura pa´rriba y las izquierdas de la cintura pa´bajo, que es como dar un paso en falso en la oscuridad. Lo cortaron como quien corta una mano gangrenada para que no contamine todo el cuerpo.
Mujer precavida sale con dos … o … ¿cómo era pué?
Luego pienso si existo en el punto sin retorno de 1926 en el mordiente del crisol sin masacote, el padre del carrobiografiado de 5 añicos, El Enciclopédico, se fugó con el circo Navarro que había acampado cerca del barrio porque quería ser payaso, aunque otras lenguas digan que lo hizo porque se había enamorado de la Bella Lolita la contorsionista, bella como una rosa a pesar de sus espinas que carcomen la carne y pudren el espíritu. La verdad es que estuvo desaparecido casi 4 meses y los abuelos buscaron por aire, tierra y mar y, tierra otra vez y ni la policía dió con él, hasta que en el día del Ixcalap regresó como si nada, y no notició de por qué lo había hecho y por qué había regresado, ya que el indio aunque se duerma bajo la marimba no se alegra para desasnarse. Era una verdadera ofrenda viva en sacrificio a la patria nueva, triste por fuera pero riendo por dentro, que es donde va la procesión en el silecio que la tumba otorga, porque hasta los políticos creen hacer lo correcto, dado que la horda del sepulcro no otorga privilegios a sus adoradores y, si cada uno reza a su Dios, tal vez se pongan de acuerdo;
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