Recuerda que en el fondo de la cosa llevamos la misma vestidura
a doña Gatúbela la viejita de los 64 gatos con su carne disecada, era un verdadero monumento kitsch de la 1a calle cerca de la Calle de los Paulinos hacia la Calle de la Feria, casa donde se metían los disturbios de la intemperie, que era una casa de inflación y no de murmuración, con su olor a fatigas de trasero y su carita de sharpei jiotoso, con sus flatos en los omóplatos porque Mercurio le daba visiones en la quinta lumbar y ese era su flow, a la que le quedaban lamparones en los párpados con su virtud de seguir viviendo en el sueño y, con su fortuna ganada a puro pecho en el lecho de tizana que vivía de los deshechos del amor perdido buscando el sol de Candelaria. Medía su vida en gemes aliviándose la comezón con gamezán y mayonesa y, sólo le quedaba el placer de velar el sueño andrajoso que ya tenía goteras en la memoria con sus enigmas de la otra vida, pues hacía rato que había pasado la reventazón con su cántaro a medio llenar con trastornos de oposición desafiante, a la que el olor la delató que había pasado a mejor suerte a las 11:24 hacía 5 días, 5 días en los que se dieron cuenta que eran los primeros 5 días en que ya no dormía en la cama porque estaba tirada en el suelo bocabajo hacía 5 días a las 11:24, se la había llevado el ventarrón de la vida eterna y el reloj de mesa seguía marcando las 11:24 hacía 5 días, pues las cosas sufren mucho cuando no se las pone en su lugar y, los rescatistas tuvieron que librar una batalla campal de varias horas contra los gatos a las 11:24 del día 5, que estaban acurrucados sobre ella pues los felinos tienen bigotes para medir los espacios pequeños y, para poder extraer a la difunta muerta de fiambre putrefacto la recogieron con una cuchara de albañil, al que los felinos no querían que se llevaran y seguían siendo las 11:24 hacía 5 días y, la vida no le alcanzó para pagar sus deudas. Seguía muerta a las 11:24 y sin novedad quieta como si estuviera muerta hace 5 días. No le pusieron el último clavo al ataúd, porque ni para los clavos tenían 5 días después a las 11:24. Las autoridades municipales y policiales después de 5 días a las 11:24 estuvieron excavando en la propiedad por 327 días buscando la tumba de doña Güicha Xicotencatl para encontrar las recetas de los dulces de feria y el reloj nunca dejó de marcar las 11:24, ya que la vejez se lleva por dentro pero se mira desde afuera, porque hace 1987 años Dimas le dijo a Gestas a las 11:24: “No te arrimes porque apestas” y, Gestas le contestó: “si apesto ¿por qué te arrimas?” en una nación cansada de tanta chingadera;
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