viernes, 10 de abril de 2026

NO HAY ENFERMO QUE DURE CIEN AÑOS. 296

 

Hoy toca hablar de un asunto trascendental, aquí en monorote.com, otra historia real como todas las aquí publicadas. El sitio se puede abrir en el link o en cualquier buscador. Tus comentarios son fundamentales para que pueda seguir contándote historias y los puede dejar en la página, o bien en whatsapp, instagram, facebook, X, y estaré feliz por eso. Gracias mil.


24326

No hay enfermo que dure cien años, ni enfermedad que lo aguante

Todo muro cae. Sólo hay que empujarlo

NINGÚN MURO NOS HA DETENIDO



Qué me iba a imaginar que 2,700 años después este muro sirviera de modelo para este otro que te cuento aquí en el semanal. La guerra es un negocio sucio y más no se puede, así que actúe en consecuencia. Ninguna barrera los detendrá.


No todos los toros son de lidia


  Pero los corceles de pies ligeros no se atrevían a hacerlo y parados en el borde relinchaban, porque el ancho foso les daba horror. No era fácil, en efecto, salvarlo ni atravesarlo, pues tenía escarpados precipicios a uno y otro lado, y en su parte alta grandes y puntiagudas estacas, que los aqueos clavaron espesas para defenderse de los enemigos.” - Canto XII, 60. Ilíada.

El muro construido por los dánaos, aqueos, argivos o griegos de largas grebas en Troya o Ilión, Ilos en griego, -antigua ciudad de anatolia situada en el emplazamiento hoy conocido como la colina de Hisarlik, en turco colina, dotada de fortaleza, está situada en la actual provincia turca de Çanakkale, junto al estrecho de los Dardanelos, entre los ríos Escamandro o Janto y Simois y ocupa una posición estratégica en el acceso al mar Negro,- para proteger sus naves y el campamento llamada la muralla aquea o muro del campamento. Fue edificado por orden de Néstor con la glabela hundida y con la aprobación de Poseidón, -la clave de la fantasía de un lunático,- con marcial furor, tras sufrir bajas. Incluía una gran fosa frente a él, para defenderse de los contraataques de los tracios y troyanos. El inmenso muro era una verdadera laterba. Era muy alto y tenía torres de vigilancia unidas por pasillos superiores y un gran portón, para defender las cóncavas naves varadas en la playa y las tiendas del ejército aqueo, así que se vieron obligados a levantarlo cuando los tracios, liderados por Héctor el de broncíneo casco, estuvieron a punto de incendiar la flota. Lo construyeron con arrogante paso, en una estructura fortificada con torres, complementada por una zanja honda, una fosa enorme para impedir el paso de los carros troyanos. Pero los celosos Dioses quieren que el muro defensivo griego sea destruido porque los griegos no los honraron apropiadamente, -como cuando los Dioses construyeron las murallas de Troya,- mostrando que los logros humanos no durarán sin el favor divino.

Poseidón se queja ante Zeus su gemelo mayor, de la muralla que han construido los aqueos en torno a su campamento, diciendo, “¿No ves que los aqueos, de larga cabellera, han construido delante de sus naves un muro con su foso, sin ofrecer a los Dioses hecatombes perfectas? La fama de ese muro se extenderá como la luz de la aurora y se echará en olvido el que labramos Apolo y yo, cuando con gran fatiga construimos la ciudad para el héroe Laomedonte.” Ilíada VII, 450.

“Puesto que ya los teucros combaten junto a las popas de las naves y de ninguna utilidad ha sido el muro con su foso que los dánaos construyeron con tanta fatiga, esperando que fuese indestructible reparo para los barcos.” Agamenón a Nestor, Canto XIV, 64, La Ilíada. 



Lo importante tiene su precio


El muro aqueo era una fortificación temporal y de emergencia construida con madera y piedra, diseñada para proteger los barcos y el campamento, cuando aqueos y teucros  deseaban en su corazón matarse recíprocamente, tal y como manda las buenas costumbres. A diferencia de las imponentes murallas de piedra de la ciudadela, esta estructura era provisional, incluía una trinchera y carecía de la permanencia de la fortificación troyana. Era un campamento fortificado, no una ciudadela permanente, construido por los aqueos tras sufrir muchas bajas. Construido con madera en empalizadas y reforzado con piedra en las bases. Contaba con una zanja o trinchera profunda y amplia con estacas de punta afilada, diseñada para impedir el paso de los caballos y ataques de carros. Se situaba en la costa, resguardando la flota griega de los contraataques troyanos de Héctor. Era una estructura condenada a ser destruida, a diferencia de los inexpugnables muros de la ciudad. El muro fue finalmente vulnerado cuando la ofensiva troyana se volvió imparable y los tenían agarrados de las pelotas. La fuerza de Sarpedón, el héroe licio, aliado de Troya, logró arrancar con sus manos una de las almenas, la parte superior del muro, abriendo un espacio por el que podían pasar los guerreros. El momento decisivo ocurrió cuando Héctor, inspirado por Zeus, levantó una piedra enorme y la lanzó contra una de las puertas principales. La fuerza fue tal que rompió los cerrojos y bisagras, permitiendo que los troyanos invadieran el campamento griego. Debido al foso y las estacas, los troyanos tuvieron que bajar de sus carros y atacar a pie, siguiendo el consejo del estratega Polidamante. El muro aqueo era una obra de ingeniería improvisada, construida para un asedio prolongado. Sólo quedaron los cruentos despojos con fragor inmenso con ásperos dolores.

Este muro de circunstancia, más notable que sobresaliente, fue destruido posteriormente por Poseidón y Apolo una vez finalizada la guerra de diez años, cuando los griegos ya habían partido y, borraron todo rastro de su construcción.



“Mejor es librarse huyendo, que dejarse agarrar”

Agamenón Atrida, rey de hombres


Este otro muro que tampoco pudo ser permanente.

Si le hubieran hecho caso al general George Patton no se habría construído ese puto muro.

Entre 1949 y 1961, alrededor de 2.5 millones de alemanes orientales huyeron de Alemania Oriental a la Occidental, incluyendo un número cada vez mayor de trabajadores cualificados, profesionales e intelectuales. Mugiendo la pérdida que amenazaba con destruir la viabilidad económica del basura estado de Alemania Oriental, dejándolos en trozos y nadie a quien exprimir. En respuesta, el energúmeno Walter Ulbricht, Primer Secretario del Partido Socialista Unificado de Alemania, SED, en su flaccidez emocional,  con la Ilíada sobre la mesa, mandó construir una barrera para impedir el acceso de los alemanes orientales a Berlín Occidental, decisión que contó con el apoyo del mentalista Nikita, Nipone, Jrushchov líder de la Unión Soviética. Esa barrera, El Muro de Berlín, -caso a tratar esta semana,- se erigió la noche del 12 al 13 de agosto de 1961, por un decreto aprobado la noche anterior por la Volkskammer -Cámara del Pueblo- lo cual es un decir, porque ningún puto pueblo ahí tomaba desciciones, sino un grupo de asesinos rusos. El muro original, construido con alambre de púas y bloques de hormigón, fue luego reemplazado por una serie de muros de hormigón de hasta 5 metros de altura, coronados con alambre de púas y protegidos con torres de vigilancia, emplazamientos de artillería y minas. Así como el muro de los argivos en Troya. En la década de 1980, ese sistema de muros, vallas electrificadas y fortificaciones se prolongaba 45 kilómetros por Berlín, dividiendo las dos partes de la ciudad, y se extendía otros 110 km alrededor de Berlín Occidental, separándola del resto de Alemania Oriental, con un total de 155 km de largo en su perímetro. El Muro de Berlín llegó a simbolizar La Guerra Fría, que siempre se mantuvo bien caliente, marcó la división entre Alemania Oriental y Occidental, y entre Europa del Este y Europa Occidental. En un raro encuentro con la fatalidad, alrededor de 5,000 alemanes orientales lograron cruzar por diversos medios y llegar del otro lado, otros 5,000 fueron capturados en el intento y, en total, más de 100,000 lo intentaron. No hay una cifra exacta de personas asesinadas y se reconocen 140 -cifra oficial validada por el Memorial del Muro de Berlín y el Centro de Investigación de Historia Contemporánea de Potsdam,- durante el cruce efectivo del muro. El recuento incluye 101 fugitivos de la RDA que fueron fusilados, murieron en accidentes o se suicidaron al intentar cruzar, 31 personas del Este y el Oeste sin intención de fuga que fueron víctimas de disparos o accidentes en la zona fronteriza y 8 soldados fronterizos de la RDA muertos en cumplimiento de su deber. Sumando los que intentaron a lo largo de la frontera, fueron más de 800. Más de 75,000 fueron capturados por querer cruzar.

Otras organizaciones, como el museo del Checkpoint Charlie, han estimado 262 muertes. Al menos 251 personas fallecieron por causas naturales, principalmente infartos, durante o después de los controles en los pasos fronterizos.

La línea dura comunista de los Orientales fue sanamente derrocada en octubre de 1989 durante la ola de democratización que recorrió Europa del Este. El 9 de noviembre, el gobierno de Alemania Oriental abrió las fronteras del país con la Occidental, incluido Berlín y se abrieron brechas en el Muro de Berlín, permitiendo viajar libremente a Occidente. A partir de entonces, El Muro dejó de ser la barrera política entre las Alemanias.



"Muchos pueblos pequeños, en muchos lugares pequeños, haciendo muchas cosas pequeñas, pueden cambiar la cara del mundo"


Como cuando con un barrilete y una llave amarrada a la cuerda de cera, hace unos 60 años, El Muro funcionó como símbolo desagradable de la Guerra Fría y comenzó a construirse para que los alemanes del este no se escaparan hacia el oeste. Una batalla de décadas para huir lo hizo desaparecer. Por casi 30 años, Berlín estuvo dividida no sólo por ideología, sino por una barrera de hormigón que serpenteó por la ciudad. Levantado precipitadamente y derribado inmisericordemente por las protestas, que lo atacaron con gran alboroto.



El Muro de Berlín tenía 45 kilómetros de largo y estaba protegido con alambres de púas, perros de ataque y 55,000 minas


Pero aunque el muro se construyó entre 1961 y 1989, no podía sobrevivir a un movimiento democrático masivo, que terminó afortunadamente acabando con la República Democrática de Alemania, RDA, e incitó el fin de la puta y calenturienta Guerra Fría. Los orígenes del represivo Muro datan de finales de la Segunda Guerra Mundial cuando Alemania estaba dividida en cuatro partes y ocupada por las potencias aliadas, a pesar de que Berlín estaba a 144 kilómetros -al este de la frontera entre la RDA y Alemania Occidental,- y completamente rodeada por el sector soviético. Estaba dividida originalmente en cuatro sectores pero para 1947 ya estaba consolidada en el este y oeste. En 1949 las dos nuevas Alemanias habían sido oficialmente fundadas. La Alemania del Este socialista fue destruida por la pobreza y convulsionada por las huelgas en respuesta a sus nuevos despiadados sistemas políticos y económicos. La fuga de cerebros y la escasez de mano de obra que resultó hizo que la RDA cerrara su frontera con Alemania Occidental en 1952, y que fuese mucho más difícil para las personas cruzar de la Europa comunista a la libre. Los alemanes orientales comenzaron a huir por una frontera más permeable. Unas 1,700 personas por día buscaban condición de refugiado al cruzar y, alrededor de 2.5 millones de ciudadanos de la RDA pasaron al lado Occidental por Berlín entre 1949 y 1961.

En las primeras horas del 13 de agosto de 1961, cuando los berlineses dormían, la RDA inició el bloqueo construyendo cercos y barreras para sellar las entradas hacia la parte occidental de la ciudad. El movimiento nocturno sorprendió a los alemanes de ambos lados de la nueva frontera. Conforme los soldados de la RDA patrullaban la línea divisoria y los trabajadores construían un muro de hormigón, los diplomáticos y militares de ambos lados se atorsigaron en estirados enfrentamientos. Pasó de ser una valla de alambre espigado a una estructura de hormigón de 3.5 a 4 metros de altura. Un Muro de hormigón de 45 kilómetros que recorría toda la ciudad. El Muro de Protección Antifascista, tenía dos paredes paralelas con torres de vigilancia y separadas por una franja de muerte con perros de ataque, minas, alambres de púas y obstáculos diseñados para prevenir el escape. Los soldados monitoreaban las barreras todo el tiempo, vigilaban Berlín Occidental y tenían órdenes de disparar a matar si veían a un fugitivo. Inicialmente, huían de las casas que estaban justo al lado del Muro, pero esas casas fueron desalojadas y convertidas en fortificaciones. Otros planeaban escapes más riesgosos a través de túneles, en globos aerostáticos e incluso en tren. Entre 1961 y 1989, más de 5,000 personas lograron escapar exitosamente. Algunos no fueron tan afortunados. Al menos 140 fueron asesinados intentando cruzar.



Burlándose de los goces del amor


Las fugas por túneles en el Muro de Berlín de 1961 a 1989, fueron audaces operaciones subterráneas para escapar. Estudiantes y familiares construyeron 75 túneles, destacando el Túnel 57 en 1964, que permitió la huida de 57 personas, y el  Túnel 29 en 1962. Estas obras de más de 120 metros, se excavaban bajo intensa vigilancia. De los 75 túneles de escape, sólo 19 de ellos tuvieron éxito en las fugas. Se estima que alrededor de 450 ciudadanos de la RDA lograron su libertad utilizando estas vías subterráneas. El Túnel 57 en Octubre 1964, considerado el más exitoso, fue construido y excavado por estudiantes berlineses occidentales desde el sótano de una panadería abandonada en Bernauer Straße hasta un patio en la calle Bernauer Straße en el Este. Permitió la mayor fuga masiva de 57 personas en dos noches. Considerada la fuga más exitosa en términos de volumen de personas, antes de que fuera descubierto.

Joachim Neumann de 21 años era un estudiante de ingeniería que escapó a Berlín Occidental en 1961 utilizando un pasaporte suizo de contrabando. Se unió a un grupo de estudiantes universitarios que cavaban túneles bajo El Muro para ayudar a los fugitivos. Pasaron seis meses cavando -a 12 metros de profundidad y 145 metros de longitud,- desde el sótano de una panadería en Berlín Occidental hasta una dependencia abandonada en Berlín Oriental. Entre el 3 y el 5 de octubre de 1964, 57 personas, entre ellas Christa, la novia de Joachim, escaparon a través del túnel, convirtiéndolo en la ruta de escape más exitosa. Fue descubierto y, cuando los últimos fugitivos se metían en él, fueron atacados a tiros por la policía. Los que ayudaban a escapar respondieron al fuego. Un guardia fronterizo, Egon Schulz, murió abatido. Su muerte sirvió de valiosa propaganda para las autoridades de Alemania Oriental sobre la crueldad de quienes querían abandonar la RDA. Sólo después de la reunificación, cuando se hicieron públicos los archivos de la Stasi sobre el suceso, se supo que Egon Schulz había sido asesinado accidentalmente por uno de sus propios compañeros. La excavación de túneles se hizo afición para Neumann, ya que luego fue ingeniero jefe durante la construcción del túnel del Canal de la Mancha.



Túnel 29 de 1962, excavado por estudiantes, documentado en el libro El túnel 29, por el que huyeron 29 personas. Liderados por el italiano Domenico Sesta y el alemán Joachim Rudolph, tenía 137.5 metros de largo. Este túnel es famoso porque la cadena americana NBC financió parte de la excavación a cambio de los derechos para filmar un documental. Los excavadores consiguieron gatos hidráulicos para romper cimientos de hormigón y herramientas eléctricas silenciosas, aunque la mayor parte del trabajo seguía siendo manual para no generar vibraciones detectables. Excavar un túnel costaba miles de marcos alemanes de la época para materiales, alquiler de sótanos, herramientas. Al no tener fondos propios, los excavadores recurrieron a métodos creativos, como contratos con las avorazadas televisoras NBC y CBS. Túneles por noticias exclusivas. El caso más famoso fue el del Túnel 29. La cadena gringa NBC financió la excavación con $12,500 dólares, una fortuna entonces, a cambio de los derechos exclusivos para filmar el documental The Tunnel. La cadena CBS intentó algo similar con otro túnel, pero el gobierno del aguado asesino de Marilyn Monroe, John Kennedy presionó para que no se emitiera por el miedo suspendido en el éter abajo de la bragueta que le causaban las tensiones diplomáticas con la URSS.

Túnel de los Veintiocho de 1962 fue una de las primeras fugas masivas exitosas, ocurrida en enero de 1962. Veintiocho personas escaparon por un túnel de 27 metros excavado desde un apartamento en Oranienburger Chaussee.

Se aprovecharon las líneas de metro subterráneo de Berlín Occidental que pasaban por debajo del Este, conectando con los túneles del tren para lograr fugas. Los excavadores enfrentaban muchos riesgos, inundaciones, derrumbes y la constante amenaza de la policía secreta, Stasi. La construcción se realizaba a mano y con herramientas improvisadas. Ese fue su impacto.




Hay que distinguir los túneles de escape de los túneles de espionaje, el Túnel de Berlín en la Operación Oro, fue un túnel de 430 metros construido conjuntamente por la CIA y el SIS británico entre 1953 y 1955, antes de la construcción del Muro de la Vergüenza, para interceptar comunicaciones soviéticas.

Para excavar túneles bajo la vigilancia de la Stasi, los topos -así como los Dioses subterráneos llamados Titanes,- que eran estudiantes y voluntarios del Oeste, tuvieron que aplicar ingeniería improvisada y mucha disciplina, con detalles técnicos clave, como las dimensiones y esfuerzo físico, pues las secciones de trabajo eran mínimas. Los túneles eran extremadamente estrechos para ir más rápido y evitar mover demasiada tierra. Solían medir apenas 70 cm de alto por 70 cm de ancho. En la postura de trabajo, los excavadores trabajaban acostados de espaldas o de lado, usando palas cortas o las manos. Se excavaban a no menos de 10 o 12 metros de profundidad para evitar ser detectados por los sensores acústicos y pasar por debajo de las tuberías de alcantarillado. El mayor problema era la logística de la Tierra, sacar toneladas de arena y arcilla sin ser vistos era el desafío principal, para transportarla instalaban rieles de madera con vagonetas pequeñas tiradas por cuerdas para mover los sacos de tierra hacia la entrada. Como no podían sacar la tierra a la calle, la amontonaban en los sótanos de los edificios de origen, panaderías, fábricas o casas hasta llenar las habitaciones hasta el techo. Los sistemas de soporte y seguridad eran el apuntalamiento, usando tablones de madera para evitar derrumbes, especialmente en suelos arenosos. Si el túnel atravesaba arcilla dura, a veces se arriesgaban a dejar tramos sin soporte para ahorrar tiempo. Al superar los 50 metros, el oxígeno escaseaba, entonces usaban mangueras de jardín conectadas a aspiradoras en modo soplar o ventiladores caseros para bombear aire fresco hasta el frente de la excavación. Instalaban sistemas de teléfonos de campaña o timbres eléctricos para avisar si la policía se acercaba a la entrada del túnel. Para tener una orientación precisa sin GPS, debían emerger exactamente dentro de un sótano específico en el Este y, para eso usaban brújulas magnéticas y mediciones de distancia basadas en la longitud de las vagonetas o cuerdas marcadas. Usaban niveles de burbuja para asegurarse de que el túnel no se hundiera hacia el nivel freático, el agua del subsuelo, lo cual inundó y arruinó muchos intentos.



La construcción de túneles fue una operación de altísimo riesgo que requería recursos económicos considerables y una seguridad extrema para evitar a la red de informantes 


En algunos casos, se pedía a las familias que iban a escapar una contribución económica para cubrir los materiales de construcción o aportaciones de los refugiados. Aunque oficialmente se distanciaba de estas actividades ilegales, el gobierno de Berlín Oeste a veces canalizaba fondos discretamente a través de organizaciones de ayuda a refugiados. La Stasi, policía secreta de la RDA, dependía de una vasta red de informantes, conocidos como I'M Inoffizielle Mitarbeiter, para detectar túneles antes de que se completaran. Siegfried Uhse fue uno de los informantes más letales, se infiltró en grupos de excavadores en Berlín Occidental y delató varios proyectos. Su traición llevó directamente al fracaso del túnel en la calle Wollankstraße en 1961, donde los guardias esperaron a los fugitivos al final del túnel. Los informantes en el Berlín Oriental vigilaban cualquier comportamiento sospechoso en sótanos o el transporte inusual de escombros. Si un informante detectaba ruidos de excavación, la Stasi perforaba el suelo con varillas de hierro o inundaba para localizar la cavidad. Eran sensores y vigilancia. Se estima que más del 70% de los túneles fallaron, muchos de ellos debido a filtraciones de informantes que permitieron a la Stasi realizar emboscadas armadas en el momento de la fuga. La lista completa de la miseria humana.



"El hombre libre es aquel que no pide permiso para existir"

Ayn Rand


Con la serenidad que concede el tiempo, según lo dejó claro Willy Brandt, “A veces, los muros en la mente de las personas son más resistentes que los muros hechos de bloques de hormigón,” pues el Túnel 29 es una de las historias más cinematográficas de la Guerra Fría, no sólo por su éxito técnico, sino por su audaz modelo de negocio con su coreografía completa. Fue excavado en 1962 bajo la Bernauer Straße, una calle donde la frontera dividía edificios de forma literal en su forma pedagógica inicial. Se me hace que de ahí sacó la idea el Chapo Guzmán con su biomecánica del entusiasmo. Se hizo un trato con la NBC para cubrir los costos de materiales y el alquiler del sótano en una fábrica de palitos de helado en el Oeste. Los excavadores liderados por los estudiantes de ingeniería Domenico Sesta y Joachim Rudolph, cómplices del entusiasmo humano, vendieron los derechos de filmación a la cadena gringa NBC. Recibieron 50,000 marcos alemanes equivalentes a unos 12,500 dólares de la época. Esto era extremadamente peligroso, si la Stasi descubría las cámaras, el incidente diplomático habría sido masivo. La NBC grabó en la oscuridad total del túnel, capturando el momento exacto en que los refugiados salían del barro. El gran desafío técnico fue la rotura de una tubería principal de agua a mitad del trayecto, que accidentalmente se rompió e inundó el túnel. El proyecto se detuvo durante meses. Muchos túneles habrían sido abandonados o detectados por la humedad en la superficie, pero los estudiantes esperaron a que el agua bajara y reanudaron la excavación, lo que despistó a cualquier informante que hubiera escuchado ruidos previos. A diferencia de otros túneles que fueron delatados por infiltrados, el grupo del Túnel 29 mantuvo una seguridad interna feroz evadiendo a los informantes con un círculo cerrado, sólo un puñado de personas sabía la ubicación exacta del sótano en el Oeste. Para avisar a los 29 fugitivos en el Este aprovecharía a una mensajera, Ellen Sesta esposa de Domenico, quien cruzaba la frontera con pasaporte italiano, legalmente podía entrar y salir, para dar las instrucciones verbales, evitando notas escritas que la Stasi pudiera interceptar. Eran mensajeros de confianza. El desenlace fue el 14 de septiembre de 1962 a pesar de la vigilancia extrema en la Bernauer Straße, el túnel emergió con precisión en el sótano de un edificio en el Este y, 29 personas, incluidos niños y ancianos, gatearon por el lodo durante más de 120 metros hacia la libertad. El documental de la NBC, titulado simplemente The Tunnel, se emitió meses después y ganó tres premios Emmy,  incluyendo Programa del Año, algo inaudito para un documental en esa época, convirtiéndose en un símbolo de la resistencia civil contra El Muro. La historia del documental de la NBC sobre el Túnel 29 es casi tan tensa como la excavación misma, ya que provocó un choque directo entre la libertad de prensa y la diplomacia de la caliente Guerra Fría.

Cuando el pusilánime gobierno de John F. Kennedy con su pañalitis cerebral se enteró de que la NBC había financiado la construcción del túnel a cambio de filmarlo, estalló una crisis interna  de ambiente festivo en la Casa Blanca, el miedo a la guerra. El Departamento de Estado babeaba si la Unión Soviética husmeaba a una gran corporación americana financiando actividades ilegales, lo considerarían una provocación directa, lo que podría desanudar un conflicto armado. El pulso diplomático del gobierno hacia la NBC para que cancelara la emisión fue de gran tamaño. El argumento era que mostrar el túnel pondría en riesgo la vida de futuros fugitivos y que el periodismo no debía comprar noticias que alteraran la política exterior.

La postura de la NBC a pesar de las amenazas de perder licencias o enfrentar represalias legales, se mantuvo recta. Argumentaron que era una historia humana vital y que el público tenía derecho a ver la realidad del Muro. Para calmar las presiones arteriales, aceptaron retrasar la emisión un par de meses. Por fin, el 10 de diciembre de 1962, se emitió The Tunnel. Los resultados fueron históricos, éxito masivo, lo vieron millones de personas en EUA y Europa y fue prohibido en el mamón bloque soviético. La reacción como se temía, la RDA y la URSS denunciaron el filme como propaganda imperialista, olvidando que también son imperialistas, y usaron las imágenes para reforzar la seguridad en la Bernauer Straße, dificultando futuros túneles en esa zona. El documental de la NBC es uno de los registros visuales más importantes de la resistencia en Berlín. Gracias a ese financiamiento poco ético para algunos, hoy se tienen imágenes reales de personas emergiendo del barro hacia la libertad, algo que se habría perdido en el secreto de la historia. Ese fue el legado. 



“Hay décadas donde no pasa nada y semanas donde pasan décadas”

Vladimir Ilích Lenin


Tras el éxito del Túnel 29 y otras fugas masivas, la hermandad del delito RDA y la Stasi reforzaron la superficie y convirtieron el subsuelo en una verdadera fortaleza tecnológica para hacer el muro insuperable instalando sensores sísmicos y acústicos. Colocaron equipos de escucha altamente sensibles a lo largo de la frontera. Los sensores podían detectar las vibraciones y sonidos de las excavaciones, golpes de pala, vagonetas, mucho antes de que el túnel llegara a la zona de la muerte.  No esperaron en la superficie, construyeron sus propios túneles paralelos de intercepción a la frontera. El objetivo era patrullar bajo tierra para cruzar e interceptar cualquier túnel que estuviera en proceso. Hicieron estudios geológicos, mapas detallados del subsuelo para identificar las áreas con suelo más blando o arenoso, que eran las preferidas por los excavadores. En esas zonas de alto riesgo, se intensificó la vigilancia y se instalaban más sensores. Se creó de la Franja de la Muerte a nivel subsuelo. Se demolieron edificios, se derribaron casas y sótanos adyacentes al muro para que los excavadores tuvieran que empezar sus túneles mucho más lejos, lo que requería excavaciones más largas y peligrosas. Se cavaron fosos de seguridad profundos en la franja de control para interrumpir cualquier túnel poco profundo. En su paranoia se vigilaban los alcantarillados, se sellaron conexiones entre ellos y se instalaron rejas masivas con alarmas en las tuberías para evitar que se usaran como puntos de inicio para túneles. 


Se infiltraron Topos, orejas o Informantes y ese refuerzo efectivo no fue físico, sino humano, poniendo informantes en los grupos de estudiantes del Oeste. Si alguno de esos reportaba un túnel, la Stasi a veces dejaba que terminaran la obra para arrestar a todos los fugitivos y excavadores en una emboscada justo en el momento de la fuga. Al ver que los túneles se volvían cada vez más peligrosos por los sensores de la Stasi, el ingenio de los berlineses del Este se trasladó al aire, al agua y a los vehículos modificados, que son algunos de los métodos de escape más asombrosos. 

Dejaron de gritar por dentro y gritaron por fuera, como el 16 de septiembre de 1979, cuando dos familias, con doble funda al hombro, se elevaron al cielo para escapar al otro lado. Peter Strelzyk y Günter Wetzel, junto con sus esposas e hijos, construyeron un globo aerostático casero con la ayuda de una máquina de coser y diversos materiales como retales de sábanas y lonas impermeables de nylon. La construcción les llevó varios meses, cosieron el globo y fabricaron un quemador con cilindros de propano y necesitaron múltiples intentos para inflarlo con éxito. La noche del 16 de septiembre, las dos familias despegaron de un campo en Alemania Oriental lograron elevarse a 2,000 metros de altura. Tras un vuelo de 28 minutos, el globo descendió en Baviera, territorio de Alemania Occidental, esquivando por poco los tendidos eléctricos. Su valiente huida inspiró la película de 1982 Night Crossing. Fue una de las fugas más famosas de la historia, casi como las de Joaquín Archivaldo Guzmán Loera.

Por agua muchos intentaron cruzar nadando el río Spree o los canales, pero la Stasi instaló vallas submarinas y trampas. Bernd Böttger construyó un propulsor acuático casero, un minisubmarino similar a un scooter con un motor de motocicleta y en 1968, recorrió 25 kilómetros a través del Mar Báltico hasta llegar a un barco faro de Dinamarca.

En septiembre de 1961 poco después de la construcción del Muro, Karl Heinz y Karin Albert huyeron con la ayuda de otros berlineses, escapando por un canal de desagüe y lo lograron sin contratiempos. Karl Heinz se sumó a personas que apoyaban a fugitivos desde la parte occidental.

En septiembre de 1961 por un túnel, cuya entrada estaba oculta por una lápida en el cementerio de Pankow, 24 berlineses orientales lograron huir, traspasando la frontera bloqueada hacía un mes. El túnel había sido cavado por estudiantes de Berlín Occidental. El túnel fue descubierto por el descuido de una mujer que, al escapar, dejó abandonado el carrito de su bebé.

En abril  de 1962 Klaus Brüske, un chofer de Berlín Oriental, prestó un camión de su empresa. Junto a dos amigos fueron a la frontera y avanzaron directamente al Muro recibiendo una lluvia de balas. Brüske fue gravemente herido pero el camión logró romper las barricadas y llegar a Berlín Occidental. Sus dos amigos alcanzan ilesos la libertad, pero Brüske murió por las heridas.



En lugar de intentar pasar por encima o debajo del Muro, Wolfgang Engels de 19 años decidió atravesarlo. Trabajaba como chófer civil para el ejército, por lo que se acercó a un grupo de operadores de tanques que le mostraron cómo funcionaban. Dos años después de haber trabajado en la construcción del Muro, el 17 de abril de 1963 robó un tanque soviético e intentó atravesarlo, pero ni siquiera el tanque de 9 toneladas pudo atravesarlo limpiamente y quedó atascado,  salió del tanque y quedó atrapado en el alambre de púas de la parte superior del Muro. Un guardia fronterizo de Alemania Oriental llegó al lugar. Engels gritó. ¡No disparen! y entonces sintió una bala atravesarle el torso. El alboroto llamó la atención de la policía de Berlín Occidental, que comenzó a disparar, lo que le dio a Engels cobertura para caer al Oeste, donde fue arrastrado a un bar, sangrando en abundancia. Vió las marcas occidentales que había en el bar y, se dio cuenta de que había triunfado. Intentó pedir un coñac para celebrarlo, pero en su lugar lo llevaron al hospital, donde se recuperó.  

En el verano de 1968 Axel Mitbauer se propuso escapar nadando. Cerca de la localidad de Boltenhagen, a orillas del Báltico, se ve la ribera occidental. Los guardias patrullaban la playa. y con  reflectores iluminaban la zona por la noche pero debían apagarse un minuto  cada hora para enfriarse. Mitbauer aprovechó el momento y se lanzó al agua fría. Era un experimentado nadador  y debía evitar extenuarse y enfriarse. Por eso  luego de varias horas de nadar hizo un alto en una boya de luz y fue recogido por un barco horas después.

En junio de 1973 Udo Elke, varias veces campeón de vuelo en planeadores de la RDA, huyó durante un torneo realizado en Mecklemburgo, en un planeador de madera. Sobrevoló la frontera hacia occidente y, tras un recorrido de más de 300 kilómetros, aterrizó en Westfalia.

En marzo de 1975 la maestra Elfriede Köl de 23 años escapó con un avión para vuelos acrobáticos. Despegó en Leipzig e hizo una escala en Eisenberg para recoger a un amigo. Ambos huyeron sin ser sorprendidos y llegaron ilesos a Baviera.

En agosto de 1978 Hans Detlev Tiede, un camarero de 33 años, a bordo de una avión polaco de pasajeros, que volaba de Gansk a Berlín Oriental, bebió algo para tomar valor y sacó una pistola de juguete con la que amenazó al piloto. El avión abandonó su ruta regular y aterrizó en el aeropuerto  germano occidental de Tempelhof. Tiede bajó del avión con las manos en alto, haciendo la V de la victoria. Otros seis pasajeros decidieron espontáneamente quedarse.

En marzo de 1983 el electricista Holger Bethke y el instalador de calefacciones Michael Becker entraron a un edificio situado frente al Muro donde se escondieron durante 12 horas. En la madrugada con un arco de fibra de vidrio dispararon por sobre la frontera una flecha atada a un hilo de pescar.  El hermano de Holger, que había huido años atrás, fijó al sedal un cabo de acero  que los fugitivos jalaron. Con ayuda de roldanas se deslizaron por el cabo y lograron huir.

En febrero de 1986 dos cerrajeros de Berlín consiguen equipamiento de buceo de los pertrechos del ejército. Con el frío intenso los barcos patrulleros no podían navegar por Elba por los grandes trozos de hielo que flotan en sus aguas. Los fugitivos se metieron al gélido río en un lugar donde no podían ser vistos, a unos 10 kilómetros de la frontera. Pasaron por debajo de los hielos y salieron en la parte occidental, en las cercanías de la Cumlosen. La fuga por el Elba fue un éxito.

En 1987, Dirk Deckert y Karsten Klünder utilizaron un método inusual, tablas de surf. Su plan era remar a través del mar Báltico, bordeando la costa, para llegar a Alemania Occidental. Tuvieron que superar las dificultades que les presentaban las gélidas aguas, las fuertes corrientes y el riesgo constante de ser descubiertos. Tras remar durante casi cinco horas y recorrer 14 kilómetros, llegaron a Occidente. Exhaustos, con frío e hipotermia, fueron encontrados por un lugareño que les brindó atención médica.

En mayo de 1989 tras haber logrado huir de la RDA, los hermanos Holger e Ingo Bethke contactaron a través de unos conocidos con su otro hermano, Egbert, quien aún permanece en el Este y desea escapar. Con un camión transportaron a Berlín Occidental dos aviones ligeros, que pintaron como aeronaves soviéticas. En mayo de 1989, volaron hacia el Este y aterrizaron en el Parque Treptow, en Berlín Oriental, donde los esperaba Egbert. Egbert corrió hacia el avión y subió. Poco después, aterrizaron en Berlín Occidental, en la pradera frente al edificio del Reichstag.

Con vehículos pequeños modificados para engañar a los guardias, bajo la lógica de que ahí no cabe nadie, un ciudadano del Oeste modificó un BMW Isetta, un microcoche eliminando la batería y el estante de calefacción para crear un compartimiento donde cabía una persona delgada y, así logró pasar a 9 personas una por viaje, antes de ser descubierto.



Heinz Meixner y su prometida Margarete decidieron ir a Austria, país natal de Heinz al que se le permitió cruzar a Occidente, pero Margarete no tenía permiso para salir del país. Al pasar por el Checkpoint Charlie, Heinz logró medir la altura de la barrera metálica que bajaba frente a los vehículos mientras se revisaban las identificaciones de los conductores. Recorrió las agencias de alquiler de coches en Berlín Occidental y alquiló un Austin-Healey Sprite y condujo de regreso a través de la frontera hasta Berlín Oriental, donde se encontraba Margarete. En la madrugada del 5 de mayo de 1963, regresó al Checkpoint Charlie con su prometida escondida en el asiento trasero y su madre acurrucada en el maletero, rodeada por 30 ladrillos por si los guardias comenzaban a disparar. Heinz había quitado el parabrisas y desinflado las llantas para que el coche fuera lo más bajo posible. Cuando el guardia le pidió su identificación, agachó la cabeza, pisó el acelerador a fondo y pasó a toda velocidad por debajo de la barrera hacia Occidente. 



En 1965 el economista Heinz Holzapfel, trabajaba en la Casa del Ministerio, edificio de los Ministerios de Berlín de seis plantas situado muy cerca del Muro. Descubrió en el ala sur una ventana donde podía ver la frontera. El 28 de julio, llegó al trabajo acompañado de su esposa Jutta y su hijo Günther de nueve años. Los tres esperaron en un baño hasta que todos se marcharon, y luego subieron al tejado del edificio. Desde allí, Heinz lanzó un martillo atado a un cable por encima del Muro, donde su amigo y su hermano le esperaban con su vehículo donde  aseguraron el cable, mientras Heinz fijaba el otro extremo a la azotea y lo tensaron. Usando una tirolesa con una polea casera, uno a uno, descendieron por el cable usando los arneses que habían fabricado en casa, se deslizaron sobre la franja de la muerte hasta caer del otro lado. Los guardias fronterizos de Alemania Oriental, desplegados para disparar, declararon haber presenciado el suceso y confundieron a los fugitivos con espías de Alemania Oriental enviados a Occidente en una misión secreta de vigilancia. 



Disponiendo de dinero se podía pagar a traficantes de personas occidentales para que los sacaran del Este por 1,000 marcos. Proporcionaban documentos de identidad falsos y los escondían dentro de una vaca de juguete. Los llevaban en carro a través de Alemania Oriental, cruzando la frontera. Si registraban el vehículo declaraban a los guardias que la vaca -de Troya.- en la caja era un objeto de exposición. El plan tuvo éxito dos veces, pero el 7 de julio de 1969, los guardias fronterizos fueron alertados y el aspirante a fugitivo y dos cómplices fueron enviados a prisión. 

A Horst Klein le habían prohibido ejercer como trapecista en Alemania Oriental por ser considerado anticomunista y utilizó sus habilidades para escapar. Trepó a un poste eléctrico con un cable y se impulsó con las manos por debajo y cuando por fin había descendido lentamente por el cable y se encontraba suspendido sobre el Oeste, había perdido la sensibilidad en las manos y cayó al vacío, quebrándose ambos brazos, pero logró su cometido. 

En la década de 1960, algunos miembros del club Playboy de Múnich tenían tarjetas de membresía con las letras CD, que significan Confédération Diplomatique. Tarjetas diseñadas para impresionar a las mujeres por ser similares a las tarjetas de identificación diplomática, en las que CD significaba Corps Diplomatique, miembro del cuerpo diplomático. Dieter Jensch notó la similitud en un bar en Múnich y consiguió una. De camino a la RDA, comprobó la verosimilitud de las tarjetas falsas y se la mostró a un guardia fronterizo, que confundido, le hizo un gesto para que pasara. Cuando regresó a la frontera para cruzar de nuevo a Occidente, iba acompañado en su coche por varios alemanes orientales. Una vez más, el guardia les hizo un gesto para que pasaran, incluso disculpándose por la espera. Durante los siguientes 12 años, Dieter participó en la distribución de 500 identificaciones diplomáticas falsas a alemanes orientales. 

Algunos escaparon confeccionando uniformes militares soviéticos tan perfectos que los guardias de la RDA no se atrevían a detenerlos por miedo a reprender a un oficial superior ruso. Usaban pasaportes reales de ciudadanos occidentales que tenían parecido físico con el fugitivo.

La fuga en tren y las consecuencias de fallar muestran los dos extremos de la desesperación en la RDA, el éxito audaz y el castigo implacable del sistema. Harry Deterling de 27 años era maquinista de un tren de pasajeros y un conocido crítico del gobierno de Alemania Oriental. Cuando lo amenazaron con enviarlo a un campo de trabajo, decidió escapar. A principios de diciembre de 1961, preparó un plan de fuga con su amigo y fogonero, Hartmut Lichy, al estilo Hollywood. Compartieron el plan con amigos y familiares, quienes se unirían a ellos. Deterling sabía que el gobierno no había retirado las vías que separaban los Berlines. El 5 de diciembre  al mando de un tren de pasajeros que terminaba su recorrido en la última estación antes de la frontera en Albrechtshof. Además de amigos y familiares, viajaban algunos civiles ajenos a lo que sucedía. A las 20:50, con 24 personas a bordo -7 de las cuales no sabían el plan,- al acercarse el tren al paso, Harry no redujo la velocidad, en lugar de frenar aceleró al máximo a 80 km/hr, embistió las vallas de seguridad. Los guardias sorprendidos no tuvieron tiempo de activar los descarriladores ni de disparar. Con un rugido ensordecedor, la locomotora atravesó el alambre de púas y las barricadas y se detuvo bruscamente 300 metros dentro del sector británico de Berlín Occidental. Deterling gritó a los pasajeros, ¡Estamos en el Oeste! Nadie resultó herido. Al día siguiente, la RDA levantó las vías que conectaban con el Oeste en ese sector para que nadie pudiera repetir la hazaña, lo que le valió al tren el apodo de el último tren hacia la libertad.



#dequéladocomelaiguana. Las Penas de Cárcel eran el costo del fracaso. Intentar escapar era un delito grave bajo el artículo 213 del Código Penal, denominado Cruce ilegal de fronteras, Republikflucht. Un intento de fuga se castigaba con 2 a 5 años de prisión. Si el escape involucraba violencia como romper una valla o usar un vehículo, la pena subía a 8 o más años. La Cárcel de Bautzen II, era la prisión más temida, gestionada por la Stasi. Los fugitivos eran sometidos a interrogatorios brutales con torturas sólidas para delatar a los cómplices o ayudas desde el Oeste. Las consecuencias civiles para los condenados, -incluso después de salir de la cárcel,- eran quedar marcados de por vida, perdían sus empleos o eran degradados a trabajos forzados. Sus hijos no tenían acceso a la universidad. La Stasi los vigilaba constantemente, el programa Zersetzung era para destruir su carácter.

Toda la mierda apesta y estos eran capaces de vender a su propia madre. Sí, los mercaderes del conflicto crearon el Negocio de la Libertad, Häftlingsfreikauf, el trueque de personas. La RDA encontró la forma de lucrar con los prisioneros. Entre 1963 y 1989, el gobierno de la RFA compró la libertad de unos 33,000 presos políticos. La RFA pagaba un promedio de 40,000 a 90,000 marcos por preso. No siempre era dinero en efectivo, a veces en especie. Alemania Occidental enviaba camiones llenos de mantequilla, carne, cobre, café, petróleo o diamantes industriales. Para la RDA, esto era una fuente vital de divisas. Para los presos, era su única esperanza de llegar al Oeste tras haber fallado en su escape. Era un negocio frío y sucio. La RDA necesitaba divisas en marcos occidentales y la RFA quería salvar a sus ciudadanos.. Esa era la mercancía de la libertad. Un preso con título de médico o ingeniero era más caro para el Oeste que un obrero, ya que la RDA argumentaba que debían ser compensados por el costo de su educación. Ese era el precio de un universitario. Los presos eran trasladados en autobuses con matrículas rotativas para no levantar sospechas mientras cruzaban la frontera hacia el Oeste. Ese era el transporte secreto.



“Como las aspirinas, no quitan las causas del dolor, pero ayudan a soportarlo” 

Arturo Pérez-Reverte 


Dos casos marcaron la historia. El de Peter Fechter en 1962, obrero graduado en construcción, de 18 años, que intentó escapar junto con su amigo Helmut Kulbeik. Se escondieron en un taller de carpintería cerca del Muro, para observar el movimiento de los guardias desde allí y poder saltar desde una ventana en el momento adecuado hasta el corredor de la muerte, -una franja de tierra entre el muro principal y un muro paralelo que recientemente se había empezado a construir,- y correr por el mismo hasta una pared cercana a Chekpoint Charlie, en el distrito de Kreuzberg.  Cuando intentaron escalar el muro, fueron descubiertos por los guardias de la Deutsche Grenzpolizei quienes les dispararon. Kulbeik logró saltar el muro, pero Fechter fue alcanzado en la pelvis, a la vista de cientos de testigos y, cayó de nuevo hacia el corredor de la muerte del lado este, donde quedó a la vista de la gente en el lado occidental, entre las cuales se incluían periodistas. A pesar de sus gritos, no recibió ayuda médica de ninguna parte y se desangró durante una hora y la oscuridad cubrió sus ojos como el conticinio de la noche, a la vista de todos y, así el suelo lo reclamó para siempre. Nadie se atrevió a rescatarlo por miedo a una represalia de los asesinos soviéticos. Se convirtió en el mártir del Muro. Se formó una manifestación espontánea del lado oeste que gritaba asesinos a los guardias de la frontera. 

 El segundo caso es el del camarero Chris Gueffroy en 1989, fue la última persona en morir por disparos de los guardias y la penúltima en morir en un intento de fuga, apenas 9 meses antes de que cayera El Muro maldito. Su intento de fuga a lo largo del canal del distrito de Britz, tendría lugar la noche del 5 al 6 de febrero de 1989, a unos dos kilómetros de lo que sería su última residencia en la Südostallee 218, Berlín Oriental. Al escalar la última valla de celosía metálica, con su amigo Christian Gaudian, fueron descubiertos y atacados por las tropas fronterizas. Gueffroy recibió dos disparos en el pecho y murió en la franja fronteriza. Gaudián, malherido fue arrestado y condenado a tres años de prisión por intento de cruce ilegal de la frontera en primer grado. En septiembre de 1989 fue liberado bajo fianza por el gobierno de Alemania del Este, y el 17 de octubre de 1989 fue transferido a Berlín Occidental. Su muerte provocó tal indignación internacional que la RDA finalmente dio la orden de dejar de disparar a los fugitivos, teniendo mucho que ocultar pues la discreción era su principal valor. El último en morir al querer fugarse fue Winfried Freudenberg quien murió en el accidente de un globo aerostático improvisado con el que cruzó la frontera de Berlín Occidental el 8 de marzo de 1989.

Así empezaron a llenarse los pies de barro para terminar de desquiciar a la población la Stasi usó la psicología del control, La Zersetzung y, no usar siempre la fuerza física. Prefirieron la tortura mental o descomposición, Zersetzung, para anular a posibles fugitivos o disidentes. Entraban en las casas de los sospechosos cuando no estaban, movían muebles, cambiaban la hora de los relojes,  quitaban cuadros. El objetivo era que creyeran que se estaba enloqueciendo. Les hacían escraches para el aislamiento social, difundían públicamente rumores falsos sobre la fidelidad de las parejas o su honestidad en el trabajo para que nadie confiara en ellos, destruyendo su red de apoyo antes de que planearan un escape. Un informante podía ser el propio hermano o cónyuge. El miedo a la traición era el muro invisible más efectivo. Vigilancia total. Pero aún así decidieron quemar las naves.



El Muro se convirtió en un símbolo macabro de la Guerra Fría


  Para 1989, los más listos alemanes orientales que eran como los ajos, todo cabeza, estaban hasta la línea del plimsoll, organizaron manifestaciones masivas demandando democracia, mientras el bloque soviético estaba desestabilizado por problemas económicos y reformas políticas, que eran toda una mierda y de lejos apestaba. En la noche del 9 de noviembre de 1989, Günter Schabowski, con el recto constipado y la sopa cayéndose de la olla, funcionario del partido de Berlín Oriental anunció inminentes reformas de viajes en respuesta a las protestas, pero el mensaje fue tan malo que sonó como si la RDA hubiera abierto sus fronteras. Miles de berlineses orientales se apretujaron para cruzar la frontera por El Muro y los guardias, confundidos, abrieron las puertas. Mientras los berlineses orientales se hacían paso, decenas de miles de berlineses occidentales desbordaban de emoción y celebración.  A medida que celebraban con champán, música y lágrimas, los berlineses comenzaron a destruir El Muro con mazos y cinceles, con precario equilibrio y sólo quedaron los despojos con cruento fragor. Tras semanas de protestas y la apertura de fronteras en Hungría, el gobierno de la RDA permitió el paso, y los ciudadanos comenzaron a derribar el muro, simbolizando el fin del bloque comunista en Europa del Este. Menos de un mes después, la RDA colapsó completamente con ásperos dolores y, en 1990, Alemania se reunificó. No entendieron que cuando el cuerpo avisa que algo va a pasar, en un instante puede cambiar el rumbo de los hechos.



No hay enfermo que dure cien años, ni enfermedad que lo aguante


En el fin de la era bipolar la Unión Soviética hizo lo propio, y hoy la caída del Muro de Berlín es vista como el final de la Guerra Fría. Una doble hilera de adoquines marca el lugar donde estuvo El Muro. Aunque la mayor parte fue demolida, quedan secciones que funcionan como memoriales y galerías, East Side Gallery, es la sección más larga de 1.3 km, que se conserva, famosa por sus murales de Street Art. El Memorial del Muro de Berlín, ubicado en la calle Bernauer Straße, da una visión histórica de cómo funcionaba el sistema fronterizo. Checkpoint Charlie, el antiguo paso fronterizo más famoso entre el este y el oeste, hoy es un visitado punto turístico. 



Tratar de escapar era similar a jugar a la ruleta rusa con el depósito cargado de balas


La Franja de la Muerte incluía torres de vigilancia, fosos, alarmas, cercas electrificadas y patrullas con perros de ataque y órdenes de disparar a matar a quien intentara cruzar, al igual que el muro de los aqueos. Durante sus 28 años de existencia, se calcula que entre 136 y 216 personas fueron víctimas en el intento de cruzar a Berlín Occidental. En 1961, el Partido Socialista Unificado de Alemania, SED, comenzó a añadir obstáculos a la frontera, convirtiendo El Muro en un complejo sistema de barreras de múlti-niveles. En Occidente, esta franja fronteriza era conocida como la franja de la muerte debido a la gran cantidad de personas que perecieron allí intentando escapar. 


Al terminar la Segunda Guerra Mundial en 1945, el SED, el partido gobernante de la RDA, estableció una dictadura en Alemania Oriental con el apoyo de la potencia ocupante soviética. Gran parte de la población no estaba de acuerdo con el nuevo sistema político y económico de miseria. Se produjo una migración masiva hacia Occidente y, en agosto de 1961 la RDA había perdido la sexta parte de su población, al menos cuatro millones de personas. El SED ya había cerrado la frontera entre las dos Alemanias en 1952, lo que hizo que cada vez fuera más difícil y peligroso cruzarla, pero la fronteras sectoriales de Berlín permanecían abiertas y muchos intentaron salir por estas vías. El fatídico 13 de agosto de 1961, el SED comenzó a sellar las fronteras alrededor de Berlín Occidental, primero con alambre de púas y, a los pocos días, con muros. Esperaban que ésto pusiera fin al éxodo masivo, al tiempo que buscaban consolidar su poder y dejar constancia de su soberanía ante el mundo. Pero ni el alambre de púas ni el muro pudieron detener la huída. Los esfuerzos por perfeccionar las fortificaciones fronterizas en Berlín continuaron hasta 1989. Incluso después de la construcción del Muro, la dirección del SED no logró detener por completo la migración hacia el oeste. La presión para huir y quienes vivían en las afueras de Berlín era aún mayor. Lo que llevó al SED a ampliar aún más las fortificaciones fronterizas, se convirtió en una compleja instalación de multi-niveles de represión.

Cuando se producía una fuga exitosa, los soldados y las unidades de zapadores añadían barreras específicas temporales e individuales al punto del caso. En 1963, se añadió una valla para bloquear gran parte de la zona. A mediados de la década de 1960, el SED derribó varios edificios para crear una franja fronteriza uniforme y libre de obstáculos que proporcionaba a los soldados una visión despejada y un campo de tiro claro. Durante los años siguientes, esta franja fronteriza se amplió y mejoró continuamente. En la década de 1970, se añadió un segundo muro interior, que aisló la franja fronteriza de Berlín Oriental y la RDA. También se instalaron en algunas zonas para perros y que pudieran bloquear el paso y alertar a los soldados. Por la noche, la franja estaba brillantemente iluminada por una hilera de reflectores, lo que facilitaba a los soldados la visión de cualquier persona que huyera en la oscuridad, pues las sombras eran más visibles contra ambos muros, que estaban pintados de blanco en los lados que daban al interior.  Las torres de vigilancia se encontraban a 250 metros de distancia, lo que daba una buena vista de su sección de la frontera. Estaban constantemente atentos a cualquier intento de huir, listos para detener el escape. Los soldados también debían vigilar el territorio de Berlín Occidental al otro lado del Muro.

A finales de la década de 1970, la dirección del SED reconstruyó El Muro fronterizo, esperando obtener reconocimiento internacional, marcada por las amenazantes fortificaciones fronterizas con sus rejas metálicas, búnkeres y obstáculos para vehículos. Estas barreras fueron retiradas en 1983, pues resultaban menos esenciales para detener las fugas A finales de la década de 1980, poco antes de la caída del Muro en 1989, casi todos los obstáculos que amenazaban la frontera entre Berlín Este y Oeste habían sido eliminados.

Luego de la construcción del maldito Muro, el SED estableció siete pasos fronterizos por carretera y un ferroviario entre Berlín Este y Oeste, por donde podían cruzar la frontera los berlineses occidentales, los ciudadanos de la RFA y los extranjeros. Para los de la RDA era estrictamente prohibido. Los pasos para el SED eran la expresión de soberanía estatal y agujeros indeseables que facilitaban las rutas de escape. Apertura y represión total. Al caer El Muro, los pasos fronterizos de Berlín desaparecieron casi por completo, ahora hay placas conmemorativas en algunos lugares.



El Muro y las fortificaciones fronterizas por sí solas no bastaban para detener las fugas. Debía estar custodiado por soldados armados, quienes tenían la orden de disparar si no lograban impedir la huida. El uso de armas de fuego estaba regulado por directivas y órdenes internas. Desde 1952 existía una orden verbal que obligaba a los policías y soldados fronterizos a disparar a quien intentara huir si no podían impedir su fuga. De las 140 muertes ocurridas entre 1961 y 1989, 91 de las víctimas fueron abatidas a tiros. La orden de disparar no se levantó hasta abril de 1989.

Al subdividir Berlín, las potencias aliadas utilizaron las antiguas fronteras administrativas como referencia. Esto dio lugar a diez enclaves berlineses situados en el interior de Brandeburgo, que seguían formando parte de Berlín Occidental pero estaban rodeados por territorio de la RDA. Estas zonas provocaron frecuentes enfrentamientos. Steinstücken se convirtió en una fuente de conflicto porque sus residentes tenían que atravesar territorio de la RDA para llegar a sus hogares. Los problemas se agravaron tras la construcción del Muro de Berlín.  El Acuerdo Cuatripartito del 3 de septiembre de 1971, estipuló que se podía intercambiar territorio. 



Cada vez más ciudadanos de la RDA presentaron solicitudes para emigrar permanentemente a Alemania Occidental ante la pobreza asfixiante. En la década de 1980, se desarrolló un movimiento de oposición que expresó críticas mordaces a las condiciones políticas y sociales de la RDA, pues la población estaba hastiada por la contaminación ambiental y el estancamiento económico. Con Mijaíl Gorbachov en la presidencia del Partido Comunista de la Unión Soviética en 1985, la situación política en el Bloque del Este comenzó a cambiar, introdujo reformas políticas internas para resolver graves problemas económicos y sociales. En 1988, abandonó la Doctrina Brezhnev, un principio político central de la política exterior soviética que exigía una soberanía limitada para los países del Pacto de Varsovia. Este cambio permitió a los estados del Bloque del Este establecer sus propias políticas nacionales. El giro de Hungría hacia Occidente la llevó a desmantelar simbólicamente su valla fronteriza el 2 de mayo de 1989. Se abrió así la primera brecha en la Cortina de Hierro.

El SED no estaba interesado en adoptar el rumbo reformista de la Unión Soviética en la RDA, pero las protestas del país y la ola migratoria hacia Occidente a finales de la década de 1980 pusieron fin a la dictadura en 1989. El SED se vio obligado a hacer concesiones, como la apertura de los viajes a sus ciudadanos. Cuando se anunció erróneamente una nueva ley de viajes el 9 de noviembre de 1989, multitudes se precipitaron a la frontera, que se abrió ante la avalancha de gente. La caída del Muro conllevó el colapso definitivo de la RDA.

La demolición del Muro comenzó poco después de la apertura de la frontera. Los picamuros arrancaban trozos de hormigón como recuerdo. Se crearon nuevos pasos fronterizos, dejando grandes huecos en El Muro. Los soldados fronterizos comenzaron a desmantelar las vallas de señales y los obstáculos. El gobierno de la RDA empezó a pensar en formas de comercializar El Muro, vendiendo sus pedazos por todo el mundo. En junio de 1990, comenzó el desmantelamiento sistemático de la zona fronteriza en Ackerstrasse, entre los distritos de Wedding Berlín Occidental y Mitte antiguo Berlín Oriental y finalizó a fin de año y, el magistrado de Berlín Oriental declaró monumento histórico los primeros tramos del Muro, incluido el de Bernauer Strasse.

Bien lo dijo El Fantástico Señor Zorro, ¿Cómo puede ser feliz un zorro sin un pollo entre los dientes? Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, tras la división de Alemania, Berlín quedó fraccionada en cuatro sectores de ocupación, soviético, americano, francés e inglés. Las malas relaciones entre comunistas y aliados crecieron. De dos ideales políticos, surgieron dos monedas y dos Alemanias. En 1949, los tres sectores occidentales, americano, francés y británico pasaron a llamarse República Federal Alemana o RFA y el sector oriental soviético se convirtió en la República Democrática Alemana o RDA. Berlín quedó oficialmente dividido y se crearon 80 puntos de paso entre las dos zonas. La maltrecha economía soviética y su contraste con el floreciente Berlín occidental hicieron que casi tres millones de personas dejaran atrás la RDA antes de 1961 para adentrarse en el capitalismo y, por la pérdida de población decidió levantar un muro provisional y cerrar 69 puntos de control, dejando abiertos sólo 12. En la mañana del 13 de agosto se había colocado una alambrada de 155 kilómetros que separaba las dos partes de Berlín. Los medios de transporte se interrumpieron y ninguno podía cruzar de una parte a otra.



Durante los días siguientes, comenzó la construcción de un Muro de ladrillo y las personas cuyas casas estaban en la línea de construcción fueron desalojadas a la fuerza. El Muro fue ampliándose hasta límites insospechados. Acabó en una pared de hormigón de 3.5 y 4 metros de altura, con un interior formado por cables de acero para aumentar su resistencia. En la parte superior se colocó una superficie semiesférica para que nadie pudiera agarrarse al intentar huir. Era como nadar río arriba. Se creó la franja de la muerte, formada por un foso, una alambrada, torres de vigilancia, sistemas de alarma, armas automáticas y una carretera por la que circulaban constantemente vehículos militares y patrullas acompañadas por perros las 24 horas. Entre 1961 y 1989 más de 5,000 personas trataron de cruzar el Muro de Berlín y más de 3,000 fueron detenidas. 

Sólo levantá la mano y parále los caballos con la elegancia de un gancho al hígado.

La Puerta de Brandeburgo es una de las antiguas entradas a Berlín, uno de los símbolos más importantes de la ciudad. Inaugurada en 1791 junto a la Pariser Platz, es un símbolo del triunfo de la paz sobre las armas. Es una enorme construcción de 26 metros de alto que, con estilo neoclásico, recuerda a las construcciones de la Acrópolis de Atenas. En 1795, el monumento fue coronado con una cuadriga de cobre que representa a la Diosa de la Victoria en un carro tirado por cuatro caballos en dirección a la ciudad. La estatua hoy en día es una copia hecha en Berlín oeste en 1969, ya que la original quedó destruida durante la Segunda Guerra Mundial. Aunque la puerta tiene cinco entradas, desde su construcción hasta el año 1918, el paso central de la puerta sólo podía ser utilizado por miembros de la familia real y algunos pocos afortunados. Vió pasar bajo sus arcos a los miembros de la realeza, las tropas de Napoleón y algunos desfiles nazis. En 1956, ambas partes de la ciudad dividida aunaron sus fuerzas para la reconstrucción de la puerta. Fue en 1961, tras la construcción del Muro de Berlín, cuando la puerta quedó perdida en tierra de nadie, atrapada entre el este y el oeste, sin que nadie tuviera acceso a ella. Tras la reunificación de la ciudad, después de tantos disgustos, por fin recuperó el lugar que se merece.


FIN

sergiodeleonlopez