Tanto mal de amores sufrió la paloma en la pupusa con sabor a merluza de la medusa
a la Alicia Menegazo, Alis, hija de doña Astromelia de Aragón y Sigüenza Diéguez De la Torre, -de padre incógnito anónimo sin registro en el Renap,- de carnes fosforescentes, con su belleza depurada y rasurada con cremoso brillo, con su voz afónica buena para los amores de penumbra, comercializadora de favores corporales con sus falditas al mushush y que era el rótulo mismo de su negocio parada en la puerta, administradora y regenta, que no mezclaba las emociones con los razonamientos, y a los pasantes les costaba mantener las manos y otras cosas quietas al verla y era como la comida gourmet que se acaba antes que la usen. Grandota dedicada al servicio social de atención al desvalido de la carne en la parte media frontal del cuerpo masculino, que vivía en la Calle de la Floresta y 1ª calle de la zona 1, hay por los años 50´s.
De cuerpo esbelto, altamente decorada, con zapatos altos y dedos desnudos con las uñas ganchudas cutas pintadas que era poco usual en la época, callitos en los deditos, tobillos árabes, minifalda de una cuarta abajo del escafoides, con chumacera alta, cejas pintadas sin pelos, mucha crema en el rostro con repello y cernido y de pelo semi rubio hasta el hombro, medio colochudo al estilo eclesial. Con vestidos strapless, hombros torneados blancos bronceado fino. Pechugona con escotilla promocional de venta. Con caderas de yegua, muslos de sirena, andar de cebra cetrina y tetas de papayo macho espléndida pechuga de soprano, con sus pestañas de soñadora y otras exquiciteces de la miseria, con efluvios de tribulación en el lodo cenagoso del pozo de la desesperación, como gusano de iniquidad cochambrosa con su sábana percudida de malos amores por sus movimientos de acomodación de placa telúrica. Con su machucante de planta era mariposa de día y hacía de memoria un amor sedentario que les dejaba a ambos un sedimento de desastre por su kilometraje en los negocios del amor con sudores pálidos, pues desde joven contrajo la fiebre de los amores desperdigados y que alivian los flúidos antropofágicos y, para evitar colados se hacía faumentos de mostaza con orégano, romero, humo de mirra y, le era fácil imaginarse el poder de demolición que tenía en la penumbra del caracol para escuchar el mar.
De calores y pasiones están llenos los calzones
!Tate sosiego!, pues la jornada empezaba a las nueve habiéndose ya dado su baño de salvia para componer la sangre y para echar la bendición aunque otros hacen lo mismo con la luz apagada en la taumaturgia del sereno. Los políticos, ministros, policías, jueces y militares que no son como los fósforos suecos que sólo encienden en su propia caja, que iban de prisa pues la patria necesita a los apátridas de mierda, atormentados por sus desórdenes de los instintos que alardeaban del amor como que lo acabaran de inventar en los tiempos bíblicos y usaban el recurso de las máscaras de carnaval para hacer el sartal en la cuadra de la Calle de la Floresta hasta el Callejón de la Soledad, -que era como ponerle curitas a la moral,- para que no los distinguieran los pasantes y eso les ocurre a los que andan desaguando en drenaje ajeno, porque el amor pagado pone tieso el queso, que eran los polvos más tristes de su canto porque no usaba el talento para la fornicación democrática dirigida, porque ella no era una pájara de noche vendiendo amores de emergencia, y no era pensión de paso sino su hogar de misericordias en donde se discutían los destinos de la nación, pues era empresaria de cariños ocasionales de tertulia en sus amores de prisa, porque las mujeres sólo se entregan a los hombres de billetera segura ya que la prostitución no es acostarse por dinero, sino acostarse con desconocidos menesterosos de amor lo que sólo se cura caminando por la izquierda con los pelos alborotados de pasión, tomando en cuenta que es de mala suerte tener hombres vestidos dentro de la casa, porque no era uno más, sino uno menos. Eran amores que los pobres podían pagar por dos Quetzales, ya que con Dios o sin ley no valía la pena vivir sin un hombre en la cama por las puras migajas de amor porque una vez mordida la carnada no se puede soltar el pescado en el rondín del calcáneo.
Para ser puta hay que comerse esa fruta y hablar con los labios de abajo
Ni por todo el oro del moro contagiaba la mala sombra. Era una soltera sin pasado que podía ser tan sabia en asuntos de hombres manejando su dulce cuerpo de mojarra con tanta ligereza y tanta ternura como si se moviera por debajo del agua. En su amor de uso cotidiano estaban previstas hasta las tarifas del menú, -menos las adversidadades,- haciendo amores de emergencia. Si estaba encendida la luz amarilla del corredor es que la sábana estaba siendo usada por sujeto o sujeta pues ella no tenía tiempo para andarse con pequeñeces en los desórdenes del amor. Bien podría ser canonizada como Nuestra Señora de Todos Los Polvos y que debió tener una pensión vitalicia del gobierno por servicios prestados a la nación, porque repartió amor hasta donde se lo permitió el cuerpo y podía querer hasta el amanecer y sin parar.
El menú de diario fue impreso en la Tipografía Nacional, sin costo: precio de manutención individual de quince minutos a dos pescados tarifa normal, en horas hábiles, con horas extras se incrementa cincuenta len por cada media hora de trabajo adicional, con tratamiento cárnico del primer tipo (pero el que pague). Para tarifas especiales se aplica la Regla de Tres.
El especial del día lunes: el Sicalíptico Neural, que no sólo no mata neuronas, sino crea nuevas y volvía locos a la clientela. El martes: se incluye Caldo de Pollo para el Alma. El miércoles: ¿Quién se ha llevado mi queso? El jueves: se fuma el puro. El viernes: Caldo de Tumaca con los santos responsorios. El sábado: Caricaturas de Mickey Mouse. El domingo: día de descanso para mantenimiento general.
Su lema de trabajo: "Satisfacción garantizada o no le devuelvo su pisto".
Nota: el consumo de éste producto es esencial para la vida efímera placentera y feliz.
La belleza como el amor son temas de atención
Las vecinas se oponían a la existencia del emprendimiento de atención a los estados de temperaturas altas de hombres en abandono de sus gónadas, aunque funcionaba como las cuatro tiendas de la Calle de la Floresta, con su entrada en callejón angosto hacia las escaleras de un solo tramo hacia el fornicarium en el segundo nivel, el negocio no se trasladaba ante las quejas interpuestas a las autoridades, pues altos funcionarios públicos eran asiduos visitantes del lugar, incluídos jefes de cuarteles militares y policíacos, juecesesentamilputas, ministros y diputados y otros seres no identificados, SENIS. Al cambio del gobierno central, por fin fue trasladado a 5 cuadras, siempre sobre la Calle de la Floresta y la 5ª calle, hasta que fue dado de baja del inventario nacional por madurez, vejez y sobrevivencia.
Fornicar sin esperanzas es mamadera de gallo
Un retoño producto de un amor sin espuelas en su virginidad perniciosa, interno en una escuela militar sólo llegaba cuando estaba de franco y llegó a ser curador de hombres, teniendo una fe sospechosa en el uso de los supositorios y así pudo relajar los esfínteres.
“Hay zorras que tienen una calculadora entre las canillas”
Todos los días sin exceso ni caricias de sibaque y en ayunas rezaba a Santa Nefixia: “Santa Nefixia, Santa Nefixia, el sexo oral me asfixia”;
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