miércoles, 24 de marzo de 2021

QUINTA CONTINUIDAD DE LA CARROBIOGRAFÍA

 “Caminante, sí hay camino, otro lo hizo por vos”

 

“Hay ciento noventa y tres especies vivientes de simios y monos. Ciento noventa y dos de ellas están cubiertas de pelo. La excepción la constituye un mono desnudo que se ha puesto a sí mismo el nombre de Homo Sapiens. Esta rara y floreciente especie pasa una gran parte de su tiempo estudiando sus más altas motivaciones, y una cantidad de tiempo igual ignorando concienzudamente las fundamentales. Se muestra orgulloso de poseer el mayor cerebro de todos los primates, pero procura ocultar la circunstancia de que tiene también el mayor pene, y prefiere atribuir injustamente este honor al vigoroso gorila. Es un mono muy parlanchín, sumamente curioso y multitudinario, y ya es hora de que estudiemos su comportamiento básico.”

Desmond Morris, El Mono Desnudo

 

“La autocracia es superior a la democracia porque la gente necesita que se le lleve de la mano”

Allan Karlsson

 

Erizando las aguas con su silencio indescifrable buscando en el tesoro del pecado en la lectura de la realidad entregadas a las bondades del lecho, “con el silencio de un monje y pies de chivo” de la historia tan antigua como oculta y, se ven cosas cuando la boca deja espacio a los oídos, abundando bajo el embrujo del sol porque se nos hizo tarde tan temprano y nos urge pepenar la solidaridad, caminado y corriendo por las calles donde tu bebes, no fue la rosca oligárquica ni los generales sino las sotanas las que cambiaron la realidad en la serendipia de la rosa inmarcesible, en su lealtad perruna visceral con su belleza que es un arma letal cargada y lista para diparar, donde conoció a los personajes originarios del palomar del barrio que eran como fantasmas en casa ajena en su refugio de leche con pócimas para la satisfacción corporal, porque los amputados sienten dolores, calambres y cosquillas en la pierna que ya no tienen y hasta cuando las mujeres se las queman con otros, ya que la conciencia tiene mala memoria, y estas son sus caricaturas escritas, en el Barrio del Sauce territorio ocupado de la nación por las huestes del más allá y al revés, con personajes que fueron únicos y que de una u otra manera, o de muchas y al contrario, dejaron sus huellas plantadas en las banquetas con energía que todavía se siente al caminar por ellas, porque los chuchos callejeros atacan aunque se invoque a Santa Kiteria, tales como las reliquias vivientes de los Chocanitos cuyos deseos de la carne sólo tenían consuelo en la ropa, los hermanos Rafael y Octavio Carrera y Aragón, nombrados así porque al grandecito, Rafael, le gustaba declamar poemas del peruano José Santos Chocano. Chaparros con caras de viejito, de papada cáida, siempre vestidos de negro con gabanes hasta el suelo, Rafael con sombrero de copa y Octavio con uno de ala ancha, siempre agarrados del brazo uno del otro, que se dedicaban a buscar señoritas para declamarles poemas de amor a cambio de dinero o frutas que ponían en su canasta que les acompañaba, vivían en la 13 Calle y 10a Avenida en el barrio del Tuerto, hoy barrio Gerona tierra del olvido y pasaron a la eternidad con pasaporte y sin ningún trámite burocrático como invitados perpetuos con sus sentimientos cauterizados, hoy paseando y declamando en los jardines del purgatorio:

 

“¿No es verdad, amada mía,

que en esta apartada orilla

más linda la luna brilla y se respira mejor…?” J.S.Ch;

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