miércoles, 20 de septiembre de 2017

EL SÍNDROME DE LA CONCHA

EL SÍNDROME DE CONCHA Copyright 2017
Historia en dos tiempos

Seguro, seguro, seguro que alguna ves escuchaste el dicho popular: 
NO SEAS CONCHA”, cuando alguien se chompipeaba de cualquier cosa, pero seguro, seguro, que no conocés su origen.
Todo empezó en 1921, un 30 de febrero, o seya el 1º de marzo, cuando ay por el territorio ocupado del Sauce, en el Callejón de la 1ª Avenida “A” entre la 1ª y 2ª Calles, en la casa marcada con el número 1-27, entre las piernas de su mamá nació Consuelo Estévez Láinez, a la que inmediatamente apodaron “Concha”, como es la pinche costumbre, ponerle un nombre para después decirle un apodo de por vida.
Nació con un lunar negro abultado al lado izquierdo de la nariz, que luego se le llenó de pelos largos como espinas de puerco espín. De pelo negro encrespado, pestañas tupidas al estilo Frida Calo o Salma Hayek, labios anchos y boca grande al más fiel estilo garífuna, ojos negros saltones y orejas grandes paradas hacia delante por neotenia, de 1.65 mts de altitud, cuerpo longanizado lanugo. Dedos como baquetas de marimba huesudos y se comía las uñas. Nunca enseñó sus piernas pues usaba vestidos de mengala desde niña y no se sabe si eran peludas o torcidas. Se distinguía por su vozarrón grave que no pudo usar en el coro de la Catedral, pues creyeron que eran un baritoncito mariconcito.
Casi como siempre el tata, bebensal consuetudianrio, no respondía por la niña, y lo más curioso es que la nana, -también llamada Consuelo, a pesar de que parecía que no tenía apoyo en el piso como su marido, tampoco le ponía coco a la niña, y se amancebaba con el tata disfrutando primero del “Fresco de Súchiles” que hacían y vendían a pocos metro de su casa en el Sears de aquel tiempo, la “Tecún”. Luego pasaron al bendecido octaviano y así sustantivamente, y pa´ que la niña no estuviera chingando con sus berridos, le ponían una tapaderita de guaro de Envuelta en su pacha de vidrio.
Así fue creciendo la niña, hasta que llegó el tiempo de inscribirla en la Escuela Nacional Urbana Mixta Casa Central, en la 2ª Avenida 13-12 de la Zona 1. Desde allí ya dio las primeras muestras de su “liderazgo”, pues a todo aquel que le dijera algo, lo trompaceaba, que es lo que ella veía casi a diario en su casa. Le subía el mosh como espuma de cerveza a la cabeza y explotaba como bomba de Navidad.
Nadie sabe a ciencia cierta como fue ganando los grados que fue escalando, pero lo que sí es seguro es que no lo hacía por su propio conocimiento y esfuerzo, pues había desarrollado la maravillosa habilidad de hacer “Chivos”.
Así fue como llegó al 2º Básico de aquel entonces, casi sin poder leer bien, escribiendo como niña de 2º Primaria. Los días de los exámenes finales, en cada uno de ellos salía del salón de clase muy rápido. Luego en el patio le preguntaban: ¿Vos Concha, cómo te fue? Y decía: 100, 100. Qué pusiste en la pregunta 8, que estaba difícil, y repetía 100, 100, 100 y así en cada uno.
Al quinto día después de finalizar las evaluaciones y entregar las libretas de notas, la Concha tenía CERO en todas las clases, y de allí se acuñó el dicho:
NO SEAS CONCHA” (no te vanagloriés de algo que no está bajo tu control).

Así llegó a ser emprendedora en el Mercado Central en la Zona 1.
Llegó a tener tal liderazgo en el Mercado, que con la primera campaña de Richard Nixon a la Vice Presidencia de los EUA en 1952, por alguna razón estuvo en el país, y realizó un discurso en una plataforma construida para el propósito en el Parque Central, y la hermana Concha Estévez le dio la bienvenida y le expuso la situación de las “Placeras” en el Mercado, pues era considerada una Plaza, y ella exigía que se les cambiara el apelativo por “Locatarias”, pues eran inquilinas de un Local específico y el otro nombre era despectivo.
Con la intervención de Nixon lo logró. De esa cuenta, se lo llevó a almorzar al Mercado y se hizo amiga del susodicho, quien con frecuencia, al menos una vez al año, le cumplía la promesa que le había hecho, de llevarla a los EUA cuando fuera Presidente de la República, lo que sucedió a partir de 1968 por el Partido Republicano, y la hermana Concha era recibida con honores en la Casa Blanca.
Tenía mucha influencia con el Cardenal de la iglesia Católica Monseñor Rosell y Arellano, conocido popularmente como “Sor Pijije”, por su caminar tumbao. Fue buena amiga del Presidente JJ Arévalo a quien solía llevarle Tiras y Revocado al Palacio. Lo mismo hacía con JJ Árbenz, y solía escuchar informaciones que luego trasladaba a la embajada americana para que la hicieran llegar a Nixon. Se hizo amiga del ridículo General e Ingeniero Miguel Ydigoras Fuentes Alias Mamón, que llegó a ser Presidente de la República, y con el que solía almorzar de vez en cuando.
Fin de la primera parte

¿Cómo estás poray disdiay? Copyright 2017

No hay comentarios.:

Publicar un comentario