jueves, 17 de junio de 2021

LITTLE RICHARD. 27 de la Carrobiografía

 Es mejor llevar sólo carga por la que pagan más y no come

 

        blessing in disguise, al bolito tuerto y virolo Ricardo Sepúlveda RS, Little Richard con gomas al 90% con su hígado más grande y perforado que el de las reses del Nato el carnicero, cachimbiado por los somatones en las banquetas, parecía los estigmas del Cristo sepultado de la Reco que creía que si algo no estaba sobre la tierra estaba abajo por eso se caía. Era tan alto y flaco que le fallaba la relación de esbeltez. Doña Chila su nana la que no roncaba sino respiraba con pasión y a la que el marido que siempre le andaba sonando la maraca le decía sobándole las plumas: “no hay suficiente aspirina para una jaqueca como vos” y, por estar tomada en el antepenúltimo grado de intoxicación etílica, se cayó entre el excusado al estar ensuciando y, gritaba con tanto fervor que los vecinos creyeron que eran de júbilo por la llegada de la Pascua y, chorreando llena de mierdas la sacaron los bomberos con un polipasto y era la comidilla del barrio y tuvo que estar 3 días en remojo pero aún así la gente huía del olorcito. 

 

La vergüenza no tiene precio si se logra borrar

 

            El problema del mundo está en la congestión. Little Richard encelado bajo el pantalón, al que se lo agarró en el aire con su guante de catcher la gorda de la Nosh como quien tira a primera, por ser el vecino más joven de la cuadra, conocida como la Mosh morenona, señora mayor, porque se quedaba tirado en las banquetas y, que tomaba para ahogar las penas pero no sabía que ellas saben nadar y, las hermanas secas como pacayas del Rancho, zopilotas bullistas no lo dejaban entrar porque eran solteronas malas, peor la Teresita, aunque la casa era de los tres. La Mosh o seya la Rosita lo recogía y se lo llevaba a tuto a su casa arrullado en su perraje y le curaba la goma con apazote y jengibre machucado por su mal de amores, y lo hizo porque se complementaban las vascas de goma y la abstención de ella que no tenía vena guarera en sus cachivaches de felicidad vegana, hasta que por fin lo pudo usar en el frenesí fornicatorio de la necesidad de tumbarse a alguien para convencerse de su mujerelidad de pornocaprichos y, resultó siendo su mujer de contrabando hundidos en las delicias de las arenas movedizas de su tierna cicatriz y, así se apagó sus humores de verano, aunque digan que loro viejo no aprende a hablar ella no sabía caminar para atrás y, así hasta el final de los tiempos, pues por fin pudo apagar sus fuegos fatuos del magma del Volcán de Pacaya habiendo llenado el pocito de una vez por todas, el que había permanecido seco desde tiempos de Matusalén y Chabelo en su culto a los fluidos y, él siempre firmes con la culata de frente porque ningún bolo se come su mierda tres veces mojado, era de los de vive y deja morir pero sacaban a los enfermos a la banqueta para que fueran curados por el soplo, dado que Dios ahorca pero no aprieta, salvo que te apriete la manzana de Adán y así la muerte no da tanto miedo cuando se está cansado, porque siempre supieron que el arte es la representación de la realidad del mundo sinóptico, cuando los nubarrones no borran el sol sólo lo ocultan en el conticinio; 


sergiodeleonlopez

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