martes, 22 de junio de 2021

LA CHELA. 32

 Eso no nos conviene, ni nos perjudica, sino todo lo contrario


 

        (Chel en maya es canche) y así a la Chela de Palín Putz por el color de su pelo que parecía que le había dado tabardillo, la inmunológica a la que se le subía la presión baja en pleamar, a la que habían custodiado desde niña pa cuidarle su honra de los malvados y se volvió experta en chanchullos de hombres, la picaculos que con sus pollerones de enfermera le andaba inflamando las nalgas con su jeringa de vidrio hervida a los enfermos y, asigún deciya no había culo en el barrio que no conociera y siempre se echaba a cualquier culito nuevo que apareciera con su vida más doblada que Los Renglones Torcidos de Dios, porque ata más el pelo de coño que el lazo de tender y que ponía pétalos de rosa amarilla y chilca en la puerta de su casa para atraer a los hombres y vacunarlos. Se cree que murió de las fiebres del mediodía, sintiendo el aliento sofocante de la muerte en el rescoldo porque al cocodrilo sólo se le dice bocón trompudo hasta después de cruzar el río, porque son cosas de mujer y que les da vergüenza decir en voz alta eximiéndose del color pues si la idea forma la forma, deja de ser idea. 


Mientras llueva hay que seguir bailando


        Descubrió que las mujeres no son simétricas, el lado izquierdo de sus rostros es diferente al del lado derecho porque tienen dos realidades distintas y no se sabe de qué lado hacen el amor teniendo disparidad en la personalidad y por eso según Scott Fitzgerald “nunca hay que confiar en quien dice ser normal” y no es que sea de noche, sino que el mundo está de cabeza;



sergiodeleonlopez

1 comentario:

  1. La Chela fue una de los salvavidas del barrio, cuando hasta la medicina era escasa y, siempre estuvo dispuesta a servir jeringueando

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