jueves, 10 de junio de 2021

DOÑA TINA TANATONA. 22 DE LA CARROBIOGRAFÍA

 El gobierno debe pagarles derechos a sus ciudadanos por usarlos

 

            agua que no dejas correr un pantano a de ser, a doña Tina Tanatona y a su marinovio don Tin Tan Tentón, que se movía como el buey manso de la yunta y que no paraba de estarla toqueteando poray todo el tiempo mientras iban al mercado central disdiay con su nimbo de santa, con la fascinación de una pecadora que si no tenían más hijos es porque ya no tiraban fijo en el debido proceso por una buena relación en la mutua incomprensión. 

Al mal paso … dale Gerber

            Chenqueaba al caminar por el “reumatís” poniendo primero un pié antes de poner el otro por el juanete del pié izquierdo que lo exponía a la luz del día porque le había roto el zapato y así expuesto al sol de la mañana iba creciendo a turnos cuaresmales igual que sus ojos de pescado en los dedos chiquitos. No engrasaba los goznes de las choquezuelas porque a ella le gusta que suenen porque no es que le truenen las rodillas, sino que estaban crujientes y sentía que alguien le aplaudía al pasar. Siempre le olía la ropa a don Tin por aquello de los amores furtivos porque dice la Biblia que “por sus olores los conoceréis”, aunque ella no tenía acceso de acuerdo al contrato matrimonial a inmiscuirse en esas partes privadas de sabandija, ya que las mujeres de porte galán se reúnen en la penumbra del atardecer para tertuliar de hombres y fumar mariguana lo que les alivia el escafoides, y es que ninguna mujer del barrio tenía amores rapiditos de conejo antes del almuerzo para no tener cólicos en el postre. A don Tin también le llamaban árbol de cementerio, porque su panza le daba sombra al pajarito muerto y, era tan corriente que hasta daba toques y, cuando el gallo canta a las 14 horas es porque tiene el termostato adelantado por la capa de Andrómeda. Ella le dijo !coméme! y él le mordió una chiche y ahora está chillando ¿quién la entiende?;


sergiodeleonlopez

1 comentario:

  1. Como tantos otros, en esta caricatura, doña Tina muy querida el el barrio, desapareció sin dejar dirección

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